Tratamiento para la Autoestima

La autoestima es la percepción y valoración que cada persona tiene de sí misma. Influye en cómo se afrontan los desafíos, se toman decisiones y se establecen relaciones. Tener una autoestima equilibrada no significa sentirse siempre bien, sino contar con una visión realista y positiva de las propias capacidades, valores y limitaciones.

La autoestima no es estática; puede variar a lo largo del tiempo según las experiencias, las relaciones personales y los pensamientos que se generan sobre uno mismo. Una autoestima baja puede manifestarse en la dificultad para confiar en las propias habilidades, en una autocrítica excesiva o en la búsqueda constante de aprobación externa.

Por lo contrario, una autoestima equilibrada permite afrontar las adversidades con mayor confianza, establecer límites y valorar los logros, tantos pequeños como grandes, sin caer en la autoexigencia desmedida.

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    ¿Cómo identificar una baja autoestima: señales y causas?

    Detectar problemas de autoestima es importante para trabajar en ellos y evitar que interfieran en la vida diaria. Algunas señales que pueden indicar dificultades en esta área son:

    • Dudas frecuentes sobre el propio valor o las capacidades.
    • Tendencia a comportarse constantemente con los demás, sintiéndose en desventaja.
    • Dificultad para aceptar cumplidos o reconocer logros.
    • Miedo al fracaso o a cometer errores, que puede llevar a evitar nuevos retos.
    • Necesidad constante de aprobación externa.
    • Sensación de culpa o insatisfacción constante, incluso en momentos positivos.

    La autoestima baja puede ser percibida por los demás como inseguridad o incluso introversión, pero para la persona que lo experimenta, es una lucha interna constante que afecta su bienestar emocional y su capacidad para disfrutar de la vida.

    Terapia para fortalecer la autoestima: herramientas prácticas y reflexivas

    El proceso para trabajar la autoestima se adapta a cada persona, explorando tanto los factores internos (pensamientos, creencias, experiencias pasadas) como los externos (relaciones, entorno, expectativas). En las sesiones, nos centraremos en:

    • Identificar creencias limitantes: Reflexionaremos sobre los pensamientos automáticos negativos que afectan la percepción personal, para cuestionarlos y transformarlos en creencias más realistas y constructivas.
    • Desarrollar herramientas para la autocompasión: Aprender a tratarse con amabilidad y comprensión es fundamental para fortalecer la autoestima y gestionar mejor los errores o fracasos.
    • Fomentar el reconocimiento de logros y fortalezas: A través de ejercicios prácticos, se trabajará en identificar y valorar las cualidades personales y los éxitos, por pequeños que sean.
    • Establecer límites saludables: Aprender a decir “no” sin culpa y a priorizar las propias necesidades es esencial para una autoestima sólida.

    Las sesiones incluirán dinámicas y reflexiones que ayudarán a consolidar una base emocional más segura. Se trabajará con esquemas visuales, ejemplos concretos y metáforas que permitan comprender y aplicar los conceptos en el día a día.

    Además, el trabajo no termina en consulta. Las tareas para realizar entre sesiones son una parte clave del proceso, ya que permiten poner en práctica lo aprendido. Estas actividades pueden incluir ejercicios de reflexión, pequeñas acciones para fortalecer la confianza personal o la observación de cómo afectan ciertos pensamientos o conductas en el día a día.

    El objetivo es construir una autoestima que sea flexible, realista y capaz de sostenerse incluso en momentos de dificultad. Con el acompañamiento adecuado, es posible recuperar la confianza en uno mismo, dejar de lado la autocrítica desmedida y aprender a vivir desde el respeto y la aceptación personal.